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Sonic Ideas/Ideas Sónicas Año 8 No. 15
Varios compositores / Various composers


Mucho se ha escrito sobre los orígenes de la música electrónica y concreta en Europa a mediados del siglo XX, sin embargo queda por ilustrar cómo estas tendencias y técnicas se manifestaron en otras naciones del globo terráqueo, cómo se difundieron, qué impacto tuvieron. Quiénes fueron los que trasladaron estas fabulosas ideas y de qué manera se insertaron en la cultura de cada país. En algunos casos fueron la continuación lógica de la música contemporánea, en otros países surgieron como mundos paralelos muchas veces con poco contacto con la música clásica o la contemporánea. De la misma forma en algunos países el radioarte y el arte sonoro emanaron de estas mismas ideas, en otros aparecieron por caminos diferentes y aún siguen apareciendo lejos de cualquier linealidad histórica o académica. Quizás el género más reciente ha sido la música para los videojuegos, más fuerte en lo comercial pero disfrutando al día de hoy de una experimentación y libertad creativa propia de las otras tendencias en los años 50.

Por otro lado es sólo recientemente que se comienza a reflexionar sobre la educación y la pedagogía para las artes digitales y queda aún mucho por contar de cómo se ha hecho y se está haciendo, ya sea desde lo empírico o desde lo académico, teniendo la oportunidad este número de plasmar la crónica de tantos artistas que han enseñado por años paralelamente a su propio desarrollo experimental y cuyas crónicas son un valioso aporte para los que vienen detrás.

Es el momento de conocer a los pioneros de tantos países y cómo enseñaron a las siguientes generaciones. O cómo crecieron en su arte, en tantos diferentes contextos culturales. Y observar como los géneros más recientes, como la música para los videojuegos se nutren de lo que ha sido un poco más de medio siglo de trayectoria.

Hablan entonces aquí cuatro compositores claves en el desarrollo de lo contemporáneo en Latinoamérica: lanza, del Mónaco, Paraskevaídis y Aharonián. Unos mirando hacia fuera y otros mirando hacia adentro, lo personal y cómo lo interpretaron y lo plasmaron. Es una época en la cual el compositor se enfrenta a nuevas tecnologías, nuevos instrumentos, nuevas destrezas y competencias. Se debate sobre “qué es la técnica”, si la técnica es manejar equipos o la técnica es componer. Sobre esto dice lanza, “opté decididamente por un sistema que insistía en que el compositor mismo manipulara la maquinaria (en oposición al sistema prevalente en ciertos estudios europeos, basados en estaciones de radio, con personal agremiado, y en los cuales el compositor no podía tocar el equipo, el cual quedaba en manos de los técnicos)”, sin embargo, del Mónaco desde Columbia, USA, nos expresa cómo su interés por lo electrónico nunca lo hizo abandonar lo musical y no se interesó en el desarrollo de sistemas, equipos o instrumentos sino en la obra per se. “En aquella época, es fácil imaginar, que mayormente las discusiones y ponencias sobre la música de computadoras versaban más bien sobre ingeniería de sonido, nuevas programaciones y otros tópicos afines que no lograban aún una solución musical deseable, viable e inmediata para un compositor libre. Su teoría lucía aún distante del campo de una composición musical abierta, lo cual hizo que mi interés decayera poco a poco”.

Mientras tanto, en Latinoamérica, los Cursos Latinoamericanos de Música, esparcían preciosas semillas a nuevas generaciones, sentando la pauta de lo contemporáneo, de lo nacional, la identidad y lo latinoamericano. Graciela Paraskevaídis selecciona de su historia de dichos cursos los eventos relacionados con lo electrónico, lo electroacústico, y lo mixto, no sólo de los propios compositores latinoamericanos sino relata lo que ellos tuvieron la oportunidad de escuchar en ese entonces, en estas actividades resalta la participación del compositor uruguayo Conrado Silva a quien Coriún Aharonian realiza un merecido homenaje en este número de Ideas Sónicas/Sonic Ideas.

Y cada quien tiene su versión del desarrollo de lo electrónico, historia latinoamericana aún por descubrir, breves historias de cada género, visiones de autores sobre el trayecto lineal de algo que ha sido radial y diverso, más bien transversal en su desarrollo. En este contexto Israel Sánchez nos presenta su versión e introducción a la música mixta, citando repertorio internacional y latinoamericano.

Se pierde la idea del main stream musical. Muchos latinoamericanos se esparcen por el mundo, muchos traen de vuelta a sus países tendencias y estilos, así como técnicas. Paralelamente y ciertamente fuera de las estéticas de lo electrónico surgen un nuevo quehacer musical que se nutrirá sin duda más del medio electrónico y digital que de las tendencias vanguardistas: Los videojuegos, que sufren, en lo que va de su historia, transformaciones – tal cual explica Phillip Hermans – desde “hacer música para videojuegos, hacer música con videojuegos y videojuegos que son composiciones musicales”. Erick Martínez y Roberto Magallanes nos pasean por el desarrollo del audio en videojuegos y cómo ha sido indivisible la evolución de audio y música en este género, para que luego Phillip Hermans nos hable de nuevas tendencias donde la música y la interactividad reinan y sobresalen como género utilizando el videojuego y sus conceptos como medio de expresión en trabajos no comerciales sino artísticos y performativos.

Transcurrido medio siglo de historia con los roles creadores cambiantes, con las artes abiertas y los medios flexibles y accesibles, sin duda surge la reflexión de ¿qué es un creador?, ¿qué es un compositor? ¿Será que ya no es tan duro y difícil dominar la tecnología? ¿Hasta que punto mucho del esfuerzo del gremio ha sido lo tecnológico? Y ahora que es más fácil, ¿no hay ese ritual de iniciación? Nunca nos contaron del Mónaco y alcides lanza sobre la enseñanza estética de la electroacústica en sus tiempos, pareciera que todo se iba en dominar la máquina, dominar el medio. El artículo de Alejandro Cardona ¿Compositor o artista sonoro? nos habla de los pro y los contra de que ahora la tecnología sea muy fácil.

Sin duda que todos estos nuevos paradigmas de la creación sonora, con las nuevas tecnologías dan pie a que surjan las nuevas ideas de cómo enseñar. Surgen los cuestionamientos de viejos o “no existentes” métodos para darle la mano a los más jóvenes, para iniciar nuevas generaciones a través de la academia o de las instituciones educativas. Basándose en teorías de aprendizaje y una amplia trayectoria en docencia, Catalina Rodríguez, Esteban Uribe y Carlos Bravo plasman sus experiencias en México con sonorización de cortometrajes animados. Jóvenes docentes como Luis Fernando Sánchez Gooding proponen formalización de parámetros en nuevas aproximaciones a estructura y forma en funciones de control para estructuras sonoras. “Este artículo se dirige hacia una posibilidad de control sobre los comportamientos de estructuras de sonido con temporalidades largas, de alguna manera, equivalentes a un pensamiento formal, es decir, estructuras que definen las acciones o intenciones de conducción dramática o que generan algún tipo de emoción y concentración en los eventos sonoros”.

Ya en el siglo XXI, las redes y lo digital permiten salir de un todo de cualquier aislamiento cultural y proponen trabajos grupales, donde el artista baja de su torre de marfil para compartir su estética y su técnica en obras colectivas. Edemilson Ferreira, Damián Keller y Maria Helena de Lima en Esboços sonoros em música ubíqua: Perspectivas educacionais, hablan de sus experiencias colectivas utilizando plataformas actuales y digitales de comunicación.1 Pareja eterna de la enseñanza de la composición, era de esperarse que surgieran nuevas herramientas para el análisis de lo electroacústico, lo cual narra Alejandro Brianza sobre utilización de gráficos generados por software en el análisis de música electroacústica.

Finalmente cerramos este número con experiencias unipersonales y análisis sobre lugares, festivales u obras que se han nutrido de toda esta historia, que han escrito esta historia: utilizar el código como medio de expresión, la imagen como representación musical, la radio como arte, la arquitectura como espacio sonoro, todos dando origen a un mundo sonoro mayormente digital el cual estamos aún esforzándonos por entender, enseñar y difundir, para crecer en el mismo.

Livecoding en México (Jessica Rodríguez y Rolando Rodríguez), la experiencia de crecer en la ciudad de México (Fabián Ávila), festivales de radioarte (José Iges) en el I Encuentro Iberoamericano de Arte Sonoro, en el contexto de su serie IberWave donde confluyen diversas experiencias previas electroacústicas o de paisaje sonoro, de protesta, de ambientes culturales, quizás ya presentes en otros entornos donde la tecnología era la herramienta principal. Montajes multidisciplinarios donde la obra se tridimensionaliza, para la VII Biennale Architettura di Venezia, otra en Asperen, Holanda, Triennale di Milano y New York (Stefano Scarani), y finalmente crónicas del arte sonoro en Medellín (José Gallardo) y Costa Rica (José Duarte).

Les brindamos un viaje no lineal en el tiempo por lo electrónico, lo electroacústico y digital narrado por sus propios creadores. Tres o quizás cuatro generaciones de compositores nos hablan sobre su experiencia, sus intereses y lo que ellos consideran que puede ser su aporte en un área que aún está muy cercana para verse completa. Lamentablemente en el lapso que ha tomado esta publicación Alfredo Del Mónaco nos ha dejado. Considero muy valioso haber podido recoger sus últimas impresiones, su vasta experiencia. Fuí muy afortunada al haber sido su alumna y amiga. Extrañaré su voz y su presencia


Adina Izarra


1 Agradecimiento a Edson Zampronha por la revisión del texto en portugués.